Saber detenerse

Una noche, una mamá regresaba de trabajar un poco tarde, cansada e irritada. Encontró a su hijo de 7 años que la esperaba enfrente de la puerta.
— ¿Mamá te puedo preguntar algo?
— ¡Por supuesto! Le contestó ella
— Mamá, ¿Cuánto ganas por una hora de trabajo?

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